Claves para preparar la temporada de una neumática o semirrígida

Tengamos una neumática o una semirrígida no importa a la hora de afrontar que ya llega el buen tiempo y es el momento de poner nuestra embarcación a punto para volver a navegar.

  • Para los que han sido previsores, al acabar la temporada anterior y realizaron un buen invernaje, van a tener muchas más facilidades a la hora de ponerse en marcha otra vez. No solo se trata de acondicionar el motor, sino que también debemos tener cuidado del resto de la embarcación, dejando engrasada y protegidas las piezas móviles, las que se pueden oxidar y la parte eléctrica.
  • En las semirrígidas, que tienen cofres, procederemos al vaciado de todo el equipamiento, los accesorios y trastos en general que tengamos a bordo. De este modo podremos ver en qué estado están, tirando los inservibles, además de controlar los cofres y poder ventilar mejor su interior.
  • Debido a que nos movemos en un medio marino, es muy frecuente que a bordo encontremos algún punto con óxido que debemos eliminar de inmediato. Para ello, procederemos a su limpieza, ya sea lijando o con productor específicos que transforman el óxido en capa protectora, o a su desmontado y sustitución.
  • Para controlar el estado del flotador, lo hincharemos a su presión aconsejada y comprobaremos el estado de la unión de los diferentes paños que lo forman. Además, controlaremos las posibles pérdidas de aire mojando con agua jabonosa y una esponja toda la superficie y vigilando la posible aparición de burbujas, que indican escapes. Las uniones de los paños deben volver a pegarse y los pinchazos o escapes en las válvulas, deben repararse.
  • Hay que revisar la estanqueidad de los desagües, ya sea en el empalme de tuberías o en los propios tapones, así como de las bombas de achique, resulta primordial para evitar que nos encontremos con la sentina o cubierta llena de agua.
  • Procederemos entonces a una limpieza profunda de toda la embarcación, desde, casco, cubierta, sentina y cofres, hasta los flotadores, utilizando para ello jabón liquido no abrasivo, estropajos viejos, no metálicos y productos específicos que ofrece el mercado para estos menesteres, especialmente para los acabados.
  • Si tenemos a bordo un motor de una cierta potencia que nos obliga a disponer de una batería, debemos revisar concienzudamente la conservación de su cableado, por el que pasa un alto amperaje, detectando posibles pérdidas. También estado de carga y funcionamiento de la misma, por si se descarga demasiado rápido y es necesaria sustituirla.